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Jhafis Quintero: Es el mismo, pero sin daños a terceros

Transformación. “Soy y seré siempre un chorrerano y panameño orgulloso de mi patria”.

Ha desarrollado su carrera como artista plástico contemporaneo en Europa, pero nunca ha abandonado sus raíces, por lo que mantiene a La Chorrera en sus pensamientos. 

Mariana Suárez Sarcos

msuarezcostaverdehoy@gmail.com

Un hijo pródigo de La Chorrera, ese es Jhafis Quintero, nacido el 1º de marzo de 1973, aunque no siempre fue así. Sus años formativos no los invirtió en acciones positivas, tanto así que, durante la década de los noventa, Quintero cuenta que tomó muy malas decisiones que lo llevaron a ser encarcelado y convertirse en un preso más de una prisión del vecino país de Costa Rica.

Pero quien lo desea, puede sacar lo positivo de las malas experiencias, y gracias a estar detrás de esos barrotes, Jhafis Quintero conoció a Haru Wells, quien logró inspirarlo a través de un proyecto artístico que  llevaba a las cárceles.

“A los 19 años de edad, con una sentencia un año mayor que yo, en otras palabras me encontraba ni vivo ni muerto, viendo pasar mi propia vida frente a una vitrina, ajena de alguna manera, sintiéndome como todos los presos del mundo que, cuando entran a una prisión, pierden la autonomía. Fue entonces que apareció Haru Wells, artista y gestora de arte, ella quería probar su teoría de que el arte es la única solución al crimen y así fue. Desde que ella empezó a proponer sus talleres de arte veinticinco años atrás, hasta el día de hoy, en silencio y sin mucho rumor, como se hacen las revoluciones de verdad” —contó a nuestro periódico Jhafis Quintero.

Desde entonces, el artista, que ha exhibido en bienales,  se ha dedicado a superarse y convertirse en el mejor. Ha llevado su obra más allá de Panamá y actualmente vive en Italia. Cada uno de los países donde ha presentado sus exhibiciones, que entre otros incluye España, Francia, Génova, Costa Rica, Estados Unidos, Argentina, Brasil y Panamá, le han dejado experiencias inolvidables.

“En una ocasión, durante una muestra en el sur de Francia, una señora me abrazó y me dijo qué maravilla que hubieses podido cambiar, yo le respondí que jamás cambié, simplemente encontré otros recursos que me permiten seguir siendo el mismo, sin daños a terceros” —afirmó.

Su arte

La primera exposición que realizó fue durante el período que estuvo preso, cuando se le permitía pintar con acrílico, ahora cuando su arte ha traspasado fronteras e idiomas, su discurso artístico es a través del performance, la videoinstalación y la fotografía. Pero aclara que, para cada bienal o exposición, las experiencias de su vida influyen profundamente en los resultados obtenidos.

“Mi obra es autoreferencial, así que cada vez  que voy a crear una nueva pieza hago un trabajo de arqueología sobre mis propias memorias, mi pasado, y por ahí empieza la cosa. No quiero decir que mi vida sea extraordinaria, sino que conocí gente extraordinaria en prisión, donde el humano no tiene más alternativa que ser simplemente humano, lejos de cualquier tecnología.  Muchísima gente extraordinaria en un sitio reducido, una posibilidad por la que cualquier antropólogo daría el brazo derecho” –dice el artista.

Para Jhafis Quintero, quien ha expuesto en todos los continentes y ha logrado formar parte de las más prestigiosas colecciones privadas o públicas de numerosos lugares, algunos de sus logros más importantes han sido  su participación en el Centro Nacional de Bellas Artes de París, en la Bienal de Venecia y en Amsterdam, durante  dos años como residente en la Rijksakademie, entre otros.

Estará de regreso a La Chorrera en el mes de diciembre, donde presentará una muestra de su obra en el Centro Cultural Español, con la esperanza de poder desarrollar más proyectos en la tierra que tanto ama.

“Cada vez que tengo un nuevo logro en mi carrera, me veo a mi de niño dentro del Aula Máxima –llamada después Aula Simón Bolívar—,  frente a las pinturas del maestro Isaías.  Si bien no lo recuerdo muy bien,  era flaco y tenía un enorme bigote, pero sus trabajos hasta el día de hoy me siguen moviendo. Soy y seré siempre un chorrerano y panameño orgulloso de mi patria, mi segunda madre” –concluyó.